|

|
 |
 |

 |
 |
|
|
 |
|
|
|
| Se debe orar al Señor con humildad y sincera devoción. RB 20, 2 |
|
|
|
|
San Benito quiere que la oración ocupe el primer lugar: "Nada se anteponga a la obra de Dios", o sea al Oficio Divino, las alabanzas que cotidianamente cantamos a Dios, de día y de noche. Son los momentos más importantes de nuestra vida. Todo lo demás gira en torno a estas Horas de oración en que nos unimos a toda la Iglesia. En cada Misa, celebrada todos los días, nos reconforta el Señor con la comunión de su Cuerpo y de su Sangre.
|
|
 |
 |
|
|
 |
|
|
|
| Estemos en la salmodia de manera que nuestra mente concuerde con nuestra voz. RB 19, 7 |
|
|
|
Celebramos la alabanza divina con el canto de los salmos e himnos y con gestos y signos litúrgicos que nos impulsan a penetrar en el misterio de Dios. Los huéspedes y visitantes participan en nuestra oración litúrgica y así pueden experimentar esa paz llena de Dios a la que la oración nos conduce.
|
|
|
|
|
 |
 |
|
|
 |
|